
Tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal en gatos guía completa para su manejo
La patología denominada Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), o IBD (Inflamatory Bowel Disease) en inglés, y comunmente llamada diarrea crónica, se caracteriza por una acumulación de células inflamatorias en el tracto gastrointestinal del organismo (en particular en el estómago, intestino delgado y grueso), tales como células plasmáticas, eosinófilos y linfocitos, generando diversos trastornos:
Qué síntomas podemos observar
Algunos de los síntomas más comunes en los gatos son los siguientes, sin embargo, no son específicos y pueden ser indicativos de otras afecciones. Por esta razón, es fundamental buscar la opinión de un veterinario. En caso de presentar alguno de estos síntomas, es importante acudir a la clínica Kivet más cercana lo antes posible.
Si tu gato presenta cualquiera de los síntomas mencionados, es imprescindible que acudas rápidamente a una clínica veterinaria para que el especialista realice los exámenes necesarios y pueda dar un diagnóstico preciso.
No debemos ignorar los posibles síntomas en nuestros felinos, ya que pueden ser señales de una enfermedad subyacente. Ante cualquier signo de malestar en tu gato, es crucial buscar la ayuda de un veterinario en la clínica Kivet más próxima.
Los síntomas anteriores pueden no ser evidentes y pueden ser indicativos de otras enfermedades graves en los gatos. Si observas alguno de ellos en tu mascota, no dudes en acudir a la clínica Kivet más cercana para obtener una evaluación profesional.
La salud de tu gato es lo más importante, por eso es esencial que estemos atentos a cualquier cambio en su comportamiento o apariencia física. No dudes en acudir a una clínica veterinaria si detectas alguno de los síntomas mencionados anteriormente en tu gato, aunque sean leves.
Es recomendable no demorar el tratamiento de tu gato en caso de que presenten síntomas preocupantes. Acude a una clínica Kivet para que un veterinario pueda examinar a tu mascota y brindarle el cuidado necesario para su bienestar.
La enfermedad inflamatoria intestinal felina experiencia causas y remediación
La IBD felina, también conocida como enfermedad inflamatoria intestinal, es una patología crónica cuyo origen aún no se comprende completamente. Afecta principalmente al intestino delgado, aunque también puede involucrar al intestino grueso y al estómago. En ocasiones, puede estar relacionada con pancreatitis y/o colangitis, siendo llamada entonces triaditis felina.
Esta enfermedad se caracteriza por una inflamación en la capa mucosa del intestino, en la que se infiltran distintas células inflamatorias como linfocitos, células plasmáticas y eosinófilos. Sin embargo, su origen sigue siendo un misterio, existiendo tres teorías principales que intentan explicar las posibles causas de la IBD en gatos.
Aunque la IBD suele manifestarse en gatos de mediana edad, no existe una edad específica en la que pueda desarrollarse. Tanto los gatos jóvenes como los mayores pueden verse afectados por esta enfermedad. Por otro lado, se ha observado cierta propensión racial en determinadas razas de gatos, como los siameses, persas e himalayos.
Detección de la patología gastrointestinal felina inflamatoria
Una buena forma de diagnosticar una enfermedad intestinal inflamatoria en gatos es combinando diversos métodos, tales como una detallada historia clínica, una exploración física minuciosa, análisis de laboratorio, pruebas de imagen y la evaluación histológica de biopsias. Es esencial realizar un análisis de sangre completo con perfil bioquímico, así como una detección de T4, análisis de orina y radiografía abdominal para descartar otras enfermedades sistémicas como el hipertiroidismo, la enfermedad renal o patologías hepáticas.
En ciertos casos, se observa un aumento de neutrófilos, monocitos y globulinas en el hemograma, lo que indica una reacción inflamatoria crónica. Si los niveles de vitamina B12 son bajos, es posible que el problema se encuentre en la parte final del intestino delgado, específicamente en el íleon. Por otro lado, la radiografía abdominal puede mostrar la presencia de cuerpos extraños, gas o un íleo paralítico. Sin embargo, la ecografía abdominal es la prueba de imagen más efectiva, ya que permite detectar un engrosamiento de la pared intestinal, especialmente de la mucosa, y medir su espesor. En raras ocasiones, esta enfermedad causa un cambio en la arquitectura de las capas intestinales, como ocurre en el caso del linfoma.
El diagnóstico definitivo, y la diferenciación con el linfoma, se logra mediante el análisis histopatológico de las muestras obtenidas a través de una biopsia realizada con endoscopia o laparotomía. En más del 70 % de los casos, se encuentra un infiltrado de células linfocíticas/plasmáticas, aunque también puede haber un infiltrado eosinofílico con una respuesta menos favorable al tratamiento. Otras posibles presencias, aunque menos comunes, son el infiltrado de células neutrofílicas (neutrófilos) o granulomatosas (macrófagos).
Detección y terapias para la irritación del tracto digestivo en felinos
El diagnóstico se basa en una historia clínica completa, teniendo en cuenta los síntomas del paciente acompañados de analíticas de sangre y heces. En la palpación, se pueden detectar engrosamientos intestinales en ocasiones. En la analítica de sangre, pueden aparecer hiperglobulinemia, alteraciones en los parámetros hepáticos, niveles reducidos de B12 y un aumento de la lipasa pancreática específica felina. Además, en la ecografía pueden observarse cambios sutiles en la mucosa y linfadenopatía. Para un diagnóstico definitivo, se recomienda realizar una biopsia.Con respecto al tratamiento, se basa en un manejo dietético que incluye proteína de una sola fuente, de forma hidrolizada. También se puede aplicar un tratamiento con prednisolona. En casos de enfermedad inflamatoria intestinal eosinofílica, puede ser más resistente y no responder a corticoides, por lo que se sugiere el uso de hidroxiurea. Además, se recomienda la administración de probióticos y vitaminas K y B12.La terapia láser ha demostrado ser útil en estos casos debido a su capacidad para modular la inflamación y regular el problema autoinmune que se produce. En medicina humana, se han publicado artículos que destacan los beneficios de esta terapia en enfermedades autoinmunes como la alopecia areata o problemas pulmonares. También existen estudios en medicina veterinaria que demuestran su efectividad en casos de diarrea crónica, como el realizado por el Dr. Alves en 2022 en perros.
Indicadores de la patología inflamatoria intestinal en felinos
Cómo detectar una inflamación intestinalLa presencia de una inflamación en el intestino puede dar lugar a síntomas muy parecidos a los del linfoma intestinal. Aunque este último suele afectar principalmente a gatos mayores, puede manifestarse en cualquier edad.
A continuación, se detallan los signos clínicos más frecuentes en un gato con enfermedad inflamatoria intestinal (IBD).
Posibles señales de IBD en tu gatoEntre los síntomas más comunes de la IBD en felinos, se encuentran:
- Cambios en la consistencia de las asas intestinales al palpar el abdomen.
Podremos notar un aumento en su firmeza.
- Aumento en el tamaño de los ganglios linfáticos mesentéricos.
Estos suelen encontrarse en la zona abdominal.
Inflamación intestinal vs. linfoma: diferencias y similitudesAunque los signos clínicos de la inflamación intestinal pueden ser similares a los del linfoma, es importante tener en cuenta que existen diferencias entre estas enfermedades.
Mientras que la inflamación intestinal puede ser causada por diversas razones, como alergias alimentarias, el linfoma es un tipo de cáncer que afecta a las células blancas de la sangre.
Es crucial buscar un diagnóstico preciso en caso de sospechar cualquiera de estas afecciones en tu felino y seguir las recomendaciones del veterinario para su tratamiento adecuado.
Manejo de la Enfermedad Intestinal en Felinos
En el tratamiento de la IBD en los gatos, es fundamental combinar una dieta específica con medicamentos inmunomoduladores y, si es necesario, el tratamiento de enfermedades asociadas. Una dieta hipoalergénica puede mejorar los síntomas de la IBD en pocos días, ya que disminuye la fuente de alimento para las bacterias, aumenta la absorción intestinal y reduce el estrés. Sin embargo, puede ser difícil controlar la sobrepoblación de bacterias patógenas en el intestino a través de la dieta. Por otro lado, en casos de pancreatitis concomitante, se recomienda el uso de antibióticos para prevenir infecciones en el conducto biliar e intestino, debido a la anatomía del gato (triaditis felina). Además, si la enfermedad afecta al intestino grueso, se pueden usar dietas con alto contenido en fibra.
Por otra parte, existen en el mercado piensos formulados específicamente para tratar trastornos digestivos como la IBD en gatos. Un ejemplo es la dieta veterinaria natural Gastro de Lenda VET Nature, elaborada con ingredientes y nutrientes altamente digestibles, incluyendo el pescado blanco. Lo destacable de esta receta es su contenido en diferentes cepas de Lactobacillus, recomendadas para tratar alteraciones digestivas y especialmente útiles en casos de enfermedad inflamatoria intestinal. También contiene sus exclusivos FAECs, una combinación de ingredientes y alimentos funcionales seleccionados por sus propiedades beneficiosas en la digestión.








